Festival de Poesía Experimental. Edición VII – 2021

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Festival de Poesía Experimental. Edición VII – 2021

ELOGIO DE TEXTURAS_

17 de octubre de 2021

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ELOGIO DE TEXTURAS

Los tiempos son duros para las revistas, nos dicen. Mejor así, habría que añadir, pues esto nos libera de muchas publicaciones inútiles y obliga a los proyectos valiosos, que subsisten, a no relajar sus esfuerzos.

Dirigida por Ángela Serna, profesora de literatura francesa en la Universidad del País Vasco, la revista Texturas es una de esas iniciativas que, en muy poco tiempo, se ha vuelto indispensable más allá del terreno literario que la vio nacer, más allá de fronteras regionales y nacionales, por definición demasiado estrechas para este tipo de aventuras.

Texturas, en efecto, no es una revista vasca, ni siquiera española; actualmente es leída por quienes en Europa se interesan por la modernidad que se busca y se hace.
Tampoco es una revista de literatura francesa, ni siquiera de literatura simplemente: por su elección radical en favor de las relaciones entre las palabras y las imágenes ha contribuido en sí misma, sin traicionar en nada el hecho literario, a esta reorientación fundamental de la escritura que se escribe al mismo tiempo que se mira. No es que el texto se contente siendo completado por la imagen: la escritura misma se convierte o más bien se re-convierte en la imagen que nunca ha dejado de ser. Ese es el gran mérito de Texturas: haber acelerado esta toma de conciencia. Señalemos a este propósito la presencia regular, entre las colaboraciones de la revista, del investigador francés Jean-Gérard Lapacherie, sin ninguna duda el autor más interesante actualmente en materia de visualidad de la escritura. Que este especialista que publica poco, publique precisamente en Texturas es una prueba brillante del estatus internacional de la revista.

Finalmente, tampoco es una revista solamente crítica o solamente creativa: la interacción entre la teoría y la práctica, que ha sido siempre el punto fuerte de las revistas dignas de ese nombre, se encuentra en el centro de las preocupaciones de Serna y de sus colaboradores (Jesús Camarero, Julia Otxoa, etc.) sosteniendo a la perfección este reto delicado pero indispensable.

No obstante, sería injusto reducir el interés de Texturas a su capacidad de anticiparse a los tiempos, incluso de crearlo en caso de necesidad (la revista, en efecto, no solo rinde cuenta de la gran revolución textual que está teniendo lugar: ella es en sí misma uno de sus centros). También es muy importante la inteligencia con la que Serna y sus colaboradores renuevan y enriquecen la fórmula misma de objeto-revista con sus constricciones tan severas en materia de maqueta, de periodicidad, de sumario.

¿Cómo mejorar un proyecto sin ponerlo en causa (en cuyo caso mejor sería hacer una simple serie de libros que admitan la ruptura en cada nueva ocasión?) ¿Cómo hacerlo sin ceñirse a un dogma (en cuyo caso no se hace ningún favor ni a sí mismo ni a sus lectores?) Por simple que parezca esta cuestión supone sin embargo una concepción a la vez firme del proyecto de base y una abertura de espíritu no menos incondicional.

En el caso de Texturas, ambas cualidades se alían armoniosamente y se relanzan con energía.

Por un lado, la revista posee no sólo una línea clara (es lo mínimo para una verdadera revista), también tiene sumarios y una maqueta que permiten identificarla inmediatamente. La maqueta, por ejemplo, es un prodigio de equilibrio entre elementos diversos que convierte cada entrega de la revista en una suerte de arte poética, siendo por sí misma la más bella ilustración de esas nuevas dimensiones buscadas entre el texto y la imagen.

Por otro lado, la sorpresa que constituye cada número no es tan sólo el feliz efecto del enorme trabajo de prospección de Serna y de sus colaboradores (¡por fin una revista en el que nombres aún desconocidos son inmediatamente sinónimo de calidad!), es también el resultado del dispositivo mismo de la revista que programa, constantemente, su propio cambio. La utilización de una constricción alfabética, por ejemplo, en la realización del Monográfico central de cada número (Apollinaire, Butor, Cortázar…) impide estrictamente todo egocentrismo, toda tentación de amiguismo, todo rechazo de diálogo con el conjunto de las artes contemporáneas.

Que una revista así llegue de España (lo dice un extranjero) me parece también de una importancia capital. Es la prueba de que más allá de nuestras divisiones dolorosas, es posible una dinámica que dé la iniciativa por igual a las palabras y a las imágenes. Es también la prueba, tranquilizadora en suma, de que esta dinámica puede también nacer y prosperar lejos de los centros (o supuestos centros) y de las instituciones más poderosas. Finalmente, es también la prueba, más satisfactoria aún, de que el esfuerzo tiene siempre recompensa y de que la virtud intelectual termina siempre por ser recompensada.

Desde luego, la revista podría ser más internacional aún, podría tejer más los lazos surgidos en el terreno iniciado, polimorfo, imperceptible de los “intermedia” que es a partir de ahora el suyo. Pero esta evolución depende también de nosotros, de nuestro apoyo activo y creador. A nosotros nos corresponde leer Texturas, o mejor dicho servirnos de esta formidable herramienta de trabajo como de una máquina para leer, analizar, escribir, fotografiar, literalmente y en todos los sentidos.

JAN BAETENS
(Leuven-Belgique)
TEXTURAS, nº 6 / nº F

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